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F1 2014: cuando la F1 fue demasiado lenta

Análisis histórico y técnico sobre la velocidad de la F1. ¿Se repetirá en 2026 la pesadilla de 2014 donde los GP2 acechaban a la categoría reina?

Hubo un momento en la historia reciente del automovilismo en el que el pináculo de la tecnología dejó de sonar como una tormenta para susurrar como un electrodoméstico. Fue en 2014, el año en que la Fórmula 1 abandonó los estridentes motores V8 atmosféricos para abrazar la era híbrida V6 Turbo. Pero el problema no fue solo el sonido; fue la velocidad. De repente, los gigantes de la parrilla se encontraron mirando por los retrovisores con temor, no a sus rivales directos, sino a los coches de la categoría inferior: la GP2 Series.

Hoy, 22 de febrero de 2026, mientras los motores vuelven a rugir en los test de pretemporada de Bahréin bajo un reglamento revolucionario, la historia amenaza con rimar. Con una nueva normativa que elimina el MGU-H y divide la potencia al 50% entre eléctrica y combustión, el paddock se ha llenado de murmullos nerviosos. ¿Son los nuevos coches de 2026 lo suficientemente rápidos? ¿O estamos a punto de revivir el trauma de 2014, cuando un coche escuela estuvo a punto de humillar a la categoría reina?

2014: el año de la vergüenza técnica

Para entender el miedo actual, hay que rebobinar doce años. La temporada 2014 no solo trajo motores más silenciosos; trajo coches con sobrepeso y una carga aerodinámica drásticamente reducida. El reglamento obligó a los equipos a gestionar un par motor (torque) monstruoso con neumáticos que no estaban preparados para ello, resultando en máquinas que patinaban en cuarta marcha y tiempos por vuelta que retrocedieron una década.

El punto de inflexión, el momento que heló la sangre a los ingenieros, ocurrió durante el Gran Premio de España en el Circuito de Barcelona-Cataluña. Las cifras no mienten y quedaron grabadas en la infamia de las hojas de tiempos:

  • Pole GP2 2014 (Stéphane Richelmi, DAMS): 1:29.293
  • Caterham F1 2014 (Kamui Kobayashi, Q1): 1:30.375

Es un dato demoledor: el coche más lento de la Fórmula 1 era, efectivamente, un segundo más lento que el coche más rápido de la categoría de plata. Incluso Jolyon Palmer, quien ganaría el título de GP2 ese año, rodaba consistentemente en ritmos que habrían permitido adelantar a los Marussia y Caterham en pista.

f1 2014 vs f1 2026 16x9 1

Según análisis de la época recuperados por Car and Driver, la situación fue tan crítica en los test de Jerez que un tiempo de Jenson Button, que apenas superaba a los GP2, fue celebrado con alivio por el paddock. La razón técnica era una “tormenta perfecta”: los F1 habían engordado casi 50 kg de golpe (de 642 kg a 691 kg), perdieron el soplado de los escapes que generaba carga aerodinámica y tuvieron que adoptar un estilo de conducción de “lift and coast” (levantar el pie y dejar rodar) para ahorrar combustible, matando la velocidad en recta.

2026: La revolución del “Aire Activo” y el miedo al peso

Volvemos al presente, 2026. La FIA, liderada por Nikolas Tombazis, ha orquestado el cambio reglamentario más agresivo en décadas. El objetivo era noble: coches más ágiles, cortos y sostenibles. Sin embargo, la física es caprichosa. Para compensar la pérdida del MGU-H (el generador que recuperaba energía del calor del escape), el sistema híbrido ahora debe entregar 350 kW (casi 470 CV) de potencia eléctrica, frente a los 120 kW anteriores.

El problema radica en la energía. Las simulaciones tempranas, y las quejas vocales de pilotos como Max Verstappen, sugerían que los coches se quedarían “secos” de batería a mitad de las rectas largas, obligando a bajar marchas en plena recta de Monza para recargar. Para evitar que los F1 fueran tortugas en línea recta, la FIA introdujo la Aerodinámica Activa.

A diferencia del antiguo DRS, que solo se usaba para adelantar, los coches de 2026 son “transformers” en movimiento. Operan en dos modos basales:

  1. Z-Mode (Cornering): Alerones cerrados para máxima carga en curvas.
  2. X-Mode (Straight): Alerones delanteros y traseros se abren drásticamente en las rectas para reducir la resistencia al avance (drag) y compensar la falta de potencia eléctrica sostenida.
El funcionamiento del sistema de Aerodinámica Activa en 2026. El 'X-Mode' es la clave para que los nuevos monoplazas no pierdan velocidad punta frente a los F2.
El funcionamiento del sistema de Aerodinámica Activa en 2026. El ‘X-Mode’ es la clave para que los nuevos monoplazas no pierdan velocidad punta frente a los F2.

Según declaraciones recogidas por Formula1.com, el director técnico de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, admitió que inicialmente las simulaciones mostraban coches “lentos”, pero aseguró que la evolución natural los colocaría apenas “uno o dos segundos” por detrás de la generación 2025. Sin embargo, la preocupación persiste: ¿Es suficiente ese margen para distanciarse de la Fórmula 2?

El veredicto: F1 2026 vs. F2 2025

La Fórmula 2 no se ha quedado quieta. El chasis Dallara F2 2024, que sigue vigente en esta temporada 2025/26, es una máquina formidable. Con un motor Mecachrome V6 de 3.4 litros que entrega 620 CV de forma constante y una aerodinámica de efecto suelo simplificada, es un coche que ofrece tiempos muy respetables por una fracción del coste de un F1.

Los datos preliminares de los test de 2026 sugieren que la crisis de 2014 no se repetirá con la misma magnitud, pero la brecha se ha estrechado incómodamente. Mientras que en 2022 la diferencia entre la pole de F1 y F2 en Bahréin era de unos 14 segundos, las proyecciones para 2026 sitúan esa ventaja en torno a los 9-10 segundos. Sigue siendo un mundo de diferencia en el automovilismo, pero en circuitos cortos y revirados como Mónaco o Hungría, la sensación visual de velocidad podría sufrir.

La trampa de la velocidad en curva

Donde realmente reside la polémica es en el paso por curva. James Allison, director técnico de Mercedes, advirtió en Motorsport.com que los neumáticos más estrechos (reducción de 25mm delante y 30mm detrás) y la reducción de carga aerodinámica harán que los F1 2026 sean notablemente más lentos en los virajes que sus predecesores de 2025. Aquí es donde un F2, con su carga aerodinámica estable y menor complejidad de gestión de energía, podría teóricamente acercarse en los datos de telemetría de velocidad mínima en el ápice de la curva.

No obstante, la F1 tiene un as bajo la manga: el “Manual Override”. Este sistema permite al piloto desplegar un extra de potencia eléctrica (hasta 350 kW) para alcanzar los 337 km/h y más allá, algo con lo que un F2, limitado a sus 300-310 km/h, no puede soñar competir.

Aunque los fantasmas de 2014 han sobrevolado los túneles de viento, la ingeniería de 2026 parece haber salvado los muebles gracias a la aerodinámica activa. Los F1 seguirán siendo los reyes de la pista, pero la era de batir récords de vuelta año tras año ha quedado, por ahora, en el espejo retrovisor. La prioridad ha cambiado: ya no se trata de cuán rápido puedes ir a una vuelta, sino de cuán eficientemente puedes usar la energía para llegar primero a la meta.

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El autor

Edgar Medina es el fundador de Crónicatech. Ha escrito para medios reconocidos como El Tiempo, revista Donjuán, Portafolio, La República, revista Semana y Canal RCN. Actualmente trabaja como estratega de SEO técnico para marcas de Estados Unidos como Tesla, Jefferson University y Footlocker. También es asesor de marketing digital a través de su empresa Crónica Marketing.
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