Si echamos la vista atrás, a esos días casi nostálgicos de 2015 o incluso 2020, la publicidad digital parecía un juego de pesca. Los anunciantes lanzaban un anzuelo (una keyword o palabra clave), esperaban a que un usuario “picara” en un mar de diez enlaces azules y luego cruzaban los dedos para que, tras navegar por tres o cuatro páginas lentas, ocurriera la magia de la conversión. Era un proceso manual, lineal y, seamos honestos, lleno de fricción.
Pero estamos en 2026, y el panorama que dibuja Vidhya Srinivasan, Vicepresidenta y Gerente General de Publicidad y Comercio de Google, en su carta anual es radicalmente distinto. Ya no estamos en la era de la “búsqueda y la investigación”, sino en la era de la “velocidad y la certeza”. Según detalla Srinivasan en su último análisis sobre las tendencias de 2026, la inteligencia artificial ha roto una de las dicotomías más antiguas del comercio: el compromiso entre comprar rápido o investigar bien.
Históricamente, si un consumidor quería velocidad, sacrificaba información y se arriesgaba a comprar el producto equivocado. Si quería certeza, debía invertir horas comparando reseñas, precios y especificaciones. Hoy, la IA generativa y los nuevos modelos predictivos de Google han fusionado ambos mundos. La pregunta ya no es “¿cómo hago que encuentren mi tienda?”, sino “¿cómo me aseguro de que mi producto sea la respuesta obvia que el agente de IA le entregue al usuario?”.
El fin del “embudo” tradicional
El concepto clásico de “funnel” o embudo de ventas (Conciencia > Consideración > Conversión) se ha vuelto obsoleto. En su lugar, nos enfrentamos a un ciclo fluido y constante donde la inspiración y la compra ocurren casi simultáneamente. No es secreto para nadie que la paciencia del usuario digital ha tocado fondo; en 2026, la tolerancia a una mala experiencia de usuario es cero. Por ello, Google ha reestructurado su ecosistema publicitario bajo tres pilares fundamentales que definen este año:
- Comercio Agéntico (Agentic Commerce): La IA ya no solo recomienda, sino que actúa y ejecuta compras en nombre del usuario.
- Creatividad a escala infinita: La producción de activos publicitarios ya no es un cuello de botella humano.
- Rentabilidad sobre crecimiento: El fin de la era del “crecimiento a toda costa” ha dado paso a una obsesión matemática por el beneficio real.
La llegada del “Comercio Agéntico” y el Protocolo UCP
Quizás el cambio más tectónico que estamos presenciando este año es la transición hacia lo que Google denomina Comercio Agéntico. Durante la última década, nos acostumbramos a que los asistentes de voz o los chatbots fueran herramientas pasivas: nos decían el clima o ponían una alarma. En 2026, estos asistentes se han convertido en agentes activos capaces de gestionar la parte tediosa de las compras: desde el descubrimiento hasta el pago.
Imagina que necesitas renovar tu equipo de senderismo para un viaje a la Patagonia. En el modelo antiguo, abrirías seis pestañas en el navegador, compararías precios, leerías blogs de expertos y luego llenarías manualmente tus datos de envío en tres tiendas diferentes. En el modelo de Comercio Agéntico, le dices a tu IA: “Necesito equipo de senderismo para clima frío, talla M, presupuesto 500 dólares, prioridad en entrega rápida”.
Aquí es donde entra en juego la infraestructura invisible pero crítica que Google está impulsando: el Universal Commerce Protocol (UCP). Este protocolo estándar permite que los agentes de IA se conecten directamente con los inventarios y sistemas de pago de las empresas. Ya no se trata de llevar al usuario a tu web para que se pelee con tu carrito de compras; se trata de permitir que el agente de IA realice la transacción de forma segura y estandarizada a través del UCP.
Según explica Google en su visión para 2026, el objetivo es “eliminar el trabajo sucio de las compras”. Esto tiene implicaciones profundas para los directores de tecnología (CTO) y de marketing (CMO): si tu e-commerce no está preparado para “hablar” con estos agentes mediante protocolos estandarizados, es como si tu tienda no tuviera puerta de entrada en el mundo digital de 2026.
AI Mode: La reinvención del anuncio
Dentro de la Búsqueda de Google, esta evolución se materializa en el “AI Mode”. Los anuncios ya no son interrupciones laterales; se integran como parte de la solución conversacional. Google ha introducido formatos como las “Ofertas Directas” (Direct Offers) dentro de este modo. Si la IA detecta una intención de compra alta, puede presentar una oferta personalizada y temporal que el usuario puede aceptar con un solo clic, sin salir de la interfaz de chat.
Esto cambia radicalmente la redacción publicitaria y el SEO. Ya no escribimos para que un humano haga clic en un título llamativo; estructuramos datos para que una IA entienda que nuestra oferta es la mejor opción matemática y cualitativa para su usuario.
La revolución creativa: Gemini 3 y la explosión de activos
Si la infraestructura ha cambiado, la forma de crear el contenido ha sufrido una metamorfosis aún mayor. ¿Recuerdas cuando crear una campaña de video requería semanas de producción, un equipo de filmación y presupuestos de cinco cifras? Eso suena casi medieval en el contexto actual.
Con la integración de modelos avanzados como Gemini 3 en las herramientas publicitarias de Google, la barrera de entrada para la creatividad de alta calidad se ha disuelto. Herramientas como Nano Banana y Veo 3 (parte del ecosistema de Google Ads Asset Studio) permiten a los anunciantes generar variaciones infinitas de imágenes y videos a partir de simples prompts o activos existentes.
El dato que lo cambia todo: 70 millones de activos
Para entender la magnitud de este cambio, basta con mirar las cifras. Solo en el cuarto trimestre de 2025, la herramienta Gemini fue utilizada para generar casi 70 millones de activos creativos dentro de campañas de AI Max (la evolución natural de las campañas Performance Max) y otras soluciones automatizadas. Esto representa un incremento de tres veces respecto al año anterior.
Esto no significa que el creativo humano haya muerto; significa que su rol ha ascendido. El humano ya no es el operario que recorta la imagen en Photoshop para adaptarla a un banner vertical. El humano es ahora el “director de orquesta” que define la estrategia narrativa, mientras que la IA se encarga de la ejecución táctica, creando miles de variaciones para ver cuál resuena mejor con cada micro-segmento de audiencia.
Marcas como Rhone, citadas en el estudio de Google, están utilizando estas capacidades de “imagen a video” para maximizar activos estáticos que antes tenían una vida útil limitada, transformándolos en experiencias visuales dinámicas que captan la atención en plataformas como YouTube Shorts.

YouTube y el poder de los “Tastemakers”
A pesar de toda la automatización, la confianza sigue siendo un atributo profundamente humano. En 2026, Google ha reafirmado el papel de YouTube no solo como una plataforma de entretenimiento, sino como el motor de descubrimiento comercial más potente del mundo. Los creadores de contenido se han consolidado como los “tastemakers” (creadores de tendencias) de confianza.
La novedad este año radica en cómo Google está conectando a las marcas con estos creadores. Olvídate de las negociaciones manuales y las agencias de talentos para cada pequeña colaboración. Google está implementando sistemas de emparejamiento (matchmaking) impulsados por IA que analizan el contenido de un creador y la audiencia de una marca para sugerir asociaciones instantáneas.
Esto permite convertir la influencia orgánica en impacto comercial medible. Si un creador en YouTube está hablando sobre decoración minimalista, la IA puede identificar qué marcas de muebles encajan perfectamente con su estética y audiencia, facilitando una colaboración que se siente natural y, sobre todo, que es “shoppable” (comprable) directamente desde el video.
Rentabilidad: El nuevo norte en un mundo post-crecimiento
Finalmente, no podemos entender estos cambios tecnológicos sin el contexto económico. Los años de dinero barato y crecimiento explosivo quedaron atrás. La inflación y las tasas de interés de mediados de la década han obligado a las empresas a ser disciplinadas. En 2026, la métrica reina ya no es el ROAS (Retorno de la Inversión Publicitaria) superficial, sino el POAS (Profit on Ad Spend) o beneficio sobre el gasto publicitario.
El enfoque de Google se ha alineado con esta necesidad de los directores financieros (CFOs). Las herramientas de IA no están diseñadas solo para traer más tráfico, sino para traer tráfico rentable. La capacidad de predecir el valor de vida del cliente (LTV) antes incluso de que realice la primera compra es lo que permite a las empresas pujar de manera inteligente.
Como bien señala el reporte de Google Ads & Commerce, estamos en un “momento expansivo”, pero es una expansión selectiva. Las empresas que sobrevivirán no son las que gasten más, sino las que mejor integren sus datos propios (First-Party Data) con la inteligencia de Google para alimentar estos modelos predictivos.
Conclusión: La paradoja de la automatización
Al final del día, la visión de Google para 2026 nos presenta una paradoja fascinante: para ser más personales y humanos en nuestro marketing, necesitamos depender más que nunca de las máquinas. La IA nos libera de la “tiranía del clic” y nos permite centrarnos en la estrategia, la historia y el valor real del producto. El comercio agéntico y la creatividad generativa no son el futuro; son el presente operativo de 2026. La pregunta es: ¿está tu marca lista para dejar de buscar clientes y empezar a dejar que los agentes de IA los encuentren por ti?

