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Publicidad en ChatGPT: detalles de cómo funcionará

OpenAI ha comenzado a probar anuncios en ChatGPT en EE. UU., marcando un giro histórico en su estrategia de monetización. Analizamos el impacto, los costos y el futuro de la IA.

El panorama de la inteligencia artificial de consumo acaba de experimentar su transformación más significativa desde el lanzamiento público de ChatGPT en noviembre de 2022. OpenAI, la compañía que lideró la revolución de los grandes modelos de lenguaje (LLM), ha confirmado oficialmente el inicio de una fase de pruebas para integrar publicidad dentro de su plataforma estrella. Según la información oficial proporcionada por la compañía en su comunicado Testing Ads in ChatGPT, este movimiento estratégico busca sostener la inmensa infraestructura de costos que requiere la operación de modelos de inteligencia artificial de vanguardia, al tiempo que se mantiene una versión gratuita accesible para el gran público.

Este anuncio no es simplemente una actualización menor de la interfaz de usuario; representa un cisma fundamental en la filosofía de producto que Sam Altman, CEO de OpenAI, había defendido fervientemente en el pasado. La transición de una herramienta de productividad pura a una plataforma de medios financiada por publicidad (ad-supported media) coloca a ChatGPT en competencia directa no solo con otros asistentes de IA como Claude o Perplexity, sino con el gigante hegemónico de la búsqueda de información: Google. La decisión de monetizar la atención de los usuarios gratuitos reabre el debate sobre la privacidad, la neutralidad de los algoritmos y la viabilidad económica a largo plazo de la inteligencia artificial generativa.

El contexto económico: por qué los 20 dólares no son suficientes

Para comprender la magnitud de esta decisión, es imperativo analizar la realidad financiera detrás de la magia de la IA. A diferencia de una búsqueda tradicional en Google, que cuesta fracciones de centavo en términos de computación, una consulta a un modelo avanzado como GPT-4o conlleva un costo de inferencia significativamente mayor. Los centros de datos masivos, equipados con miles de GPUs H100 de NVIDIA, consumen cantidades pantagruélicas de energía y requieren un mantenimiento constante.

Durante años, la industria ha operado bajo la premisa de que las suscripciones premium (como ChatGPT Plus, Team y Enterprise) subsidiarían el acceso gratuito. Sin embargo, con una base de usuarios que supera los cientos de millones de activos semanales, la inmensa mayoría de los cuales no paga suscripción, la ecuación económica se ha vuelto insostenible. Según reportes recientes de medios especializados como Forbes, los costos operativos de OpenAI se han disparado mientras la compañía busca alcanzar una valoración que justifique las inversiones multimillonarias de Microsoft.

La introducción de anuncios es, por tanto, una respuesta pragmática a la “quemadura de efectivo” (cash burn) que caracteriza al sector. Como señala Anisha Sircar en su análisis para Forbes, “OpenAI trae anuncios a ChatGPT a medida que aumentan los costos”, una realidad que obliga a la empresa a diversificar sus fuentes de ingresos más allá del modelo SaaS (Software as a Service) tradicional. Pueden leer el análisis completo sobre la presión financiera en Forbes: OpenAI Brings Ads To ChatGPT As Costs Mount.

Detalles de la implementación: ¿cómo se verán los anuncios?

La implementación técnica de estos anuncios ha sido diseñada con extrema cautela para evitar la alienación inmediata de la base de usuarios. Según la documentación oficial y los reportes de pruebas iniciales en Estados Unidos, los anuncios no interrumpirán el flujo de generación de texto ni aparecerán en medio de una respuesta, una táctica que habría sido considerada intrusiva y perjudicial para la experiencia de usuario.

En su lugar, OpenAI ha optado por un formato que recuerda a los enlaces patrocinados tradicionales pero adaptados al entorno conversacional. Los anuncios aparecerán:

  • En la parte inferior de las respuestas, claramente etiquetados como “Patrocinado” o “Sponsored”.
  • Solo cuando sean contextualmente relevantes para la consulta del usuario (por ejemplo, al pedir recomendaciones de restaurantes, software o viajes).
  • Exclusivamente para los usuarios de la capa gratuita (Free Tier) y el nuevo plan económico “ChatGPT Go”.

Es crucial destacar que los usuarios de pago (Plus, Pro, Team y Enterprise) permanecerán exentos de esta experiencia publicitaria, manteniendo su entorno libre de distracciones comerciales. Esto crea una bifurcación clara en la experiencia del producto: la IA como herramienta de trabajo privada para quienes pagan, y la IA como plataforma de descubrimiento comercial para quienes no lo hacen. El portal Search Engine Land ha desglosado meticulosamente estos detalles técnicos, confirmando que los anuncios se basan en el contexto de la conversación actual y, en algunos casos, en el historial de interacciones previas, aunque OpenAI asegura que los datos no se venden a terceros. Más detalles sobre la mecánica de los anuncios se pueden consultar en Search Engine Land: OpenAI details how ads will work in ChatGPT.

La promesa de la privacidad y el control del usuario

Uno de los puntos más sensibles de esta transición es la privacidad. La naturaleza íntima de las conversaciones con un chatbot —donde los usuarios a menudo revelan información personal, dudas médicas o problemas laborales— hace que la idea de un perfilado publicitario sea especialmente alarmante. OpenAI ha intentado adelantarse a estas críticas estableciendo lo que denominan “principios de publicidad ética”.

Según la compañía, el entrenamiento de los modelos y la selección de anuncios son procesos separados. Específicamente, OpenAI ha declarado que no utilizará el contenido de las conversaciones de los usuarios empresariales ni de los suscriptores Plus para nutrir su maquinaria publicitaria. Para los usuarios gratuitos, la compañía ofrece controles que permiten desactivar la personalización de anuncios basada en el historial de chat, aunque esto no eliminará los anuncios, sino que los hará menos relevantes (contextuales en lugar de comportamentales).

No obstante, expertos en privacidad advierten sobre el riesgo de la inferencia de datos. Incluso sin vender los datos brutos, la capacidad de un sistema para entender la intención profunda del usuario (por ejemplo, alguien preguntando sobre síntomas de una enfermedad rara o consejos de divorcio) abre la puerta a una segmentación publicitaria de una precisión sin precedentes, y potencialmente depredadora. La publicación Mashable ha destacado en su cobertura cómo este movimiento podría cambiar la percepción de confianza que los usuarios tienen en la plataforma. Su análisis sobre el despliegue actual se encuentra disponible en Mashable: ChatGPT ads are rolling out now.

Comparativa: ChatGPT vs. La competencia

La decisión de OpenAI no ocurre en el vacío. Sus competidores han adoptado posturas divergentes que definen el campo de batalla de la IA en 2026. A continuación, presentamos una tabla comparativa sobre cómo las principales plataformas están abordando la monetización y la publicidad:

Plataforma Modelo de Negocio Principal Estado de la Publicidad Enfoque de Privacidad
ChatGPT (OpenAI) Híbrido (Suscripción + Publicidad) Activa (En pruebas). Solo en cuentas gratuitas y plan ‘Go’. Permite opt-out de personalización, pero no de anuncios en versión free.
Claude (Anthropic) Suscripción (B2B y B2C) Sin Anuncios. Posicionamiento ético fuerte (“Constitutional AI”). Enfoque estricto en no monetizar datos de usuario para ads.
Perplexity AI Motor de Respuesta Híbrido Activa (Sponsored Questions). Integrada en las sugerencias de seguimiento. Modelo CPM alto, enfocado en marcas premium.
Google Gemini Ecosistema Integrado Nativa. Extensiones de búsqueda y anuncios en respuestas. Integración profunda con Google Ads y perfilado de usuario existente.

Esta tabla ilustra cómo OpenAI se está moviendo desde una posición única hacia un modelo más cercano al de Google y Perplexity, dejando a Anthropic (creadores de Claude) como el único gran jugador que mantiene, por el momento, una postura purista de “solo suscripción”. De hecho, Anthropic aprovechó la Super Bowl para lanzar una campaña burlándose de la llegada de anuncios a la IA, un movimiento audaz que subraya la división ideológica en Silicon Valley.

La reacción de la industria y los anunciantes

Para la industria del marketing digital, la apertura de ChatGPT es el evento más esperado de la década. Los anunciantes llevan años sufriendo la saturación y el aumento de costos en las plataformas tradicionales de redes sociales y búsqueda (SEM). La promesa de la “publicidad conversacional” es el Santo Grial: llegar al usuario justo en el momento en que está buscando una solución compleja, con una mentalidad de alta intención de compra.

Según reportes de Search Engine Journal, el costo por mil impresiones (CPM) inicial que se está barajando en estas pruebas es significativamente más alto que el promedio de la web, situándose en torno a los 60 dólares. Esto indica que OpenAI posiciona su inventario publicitario como un producto “premium”, similar a la televisión en horario estelar o a los emplazamientos más exclusivos de LinkedIn, lejos de la publicidad programática de baja calidad que inunda internet. Los detalles sobre este nuevo inventario publicitario y su impacto en el SEO y el SEM se discuten ampliamente en Search Engine Journal: OpenAI Begins Testing Ads In ChatGPT.

Sin embargo, los retos para las marcas son inmensos. La “seguridad de marca” (brand safety) es una preocupación mayor en un entorno generativo. ¿Qué sucede si un anuncio de una aerolínea aparece debajo de una respuesta alucinada sobre un accidente aéreo ficticio? OpenAI ha asegurado que sus filtros de seguridad evitarán estas contigüidades, pero la naturaleza impredecible de los LLM hace que el riesgo nunca sea cero. Además, está la cuestión de la atribución: en una conversación larga, ¿cómo se mide si el anuncio influyó realmente en la decisión final del usuario?

El dilema de Sam Altman: entre la misión y el mercado

La hemeroteca es cruel, y en el caso de Sam Altman, sus propias palabras resuenan ahora con ironía. En repetidas ocasiones durante 2023 y 2024, Altman expresó su desdén por los modelos de negocio basados en publicidad, calificándolos de distópicos y contrarios a la misión de crear una Inteligencia Artificial General (AGI) beneficiosa para la humanidad. “Odiamos los anuncios”, llegó a tuitear.

El giro hacia la publicidad es, según analistas políticos de la tecnología, una concesión necesaria ante la realidad de que Microsoft —el principal inversor de OpenAI— necesita ver un retorno de inversión claro y escalable. La contratación de ejecutivos provenientes de Meta y Google en los últimos meses ya presagiaba este cambio. Sarah Friar, Directora Financiera (CFO) de OpenAI, ha sido una figura clave en esta transición, argumentando en entrevistas recientes que la publicidad es un mecanismo legítimo para democratizar el acceso a la tecnología avanzada para aquellos que no pueden permitirse pagar 20 dólares al mes.

Impacto en la creación de contenido y los medios

Este movimiento también tiene implicaciones profundas para el ecosistema de la web abierta. Durante dos décadas, el trato implícito de internet fue: los creadores publican contenido, Google lo indexa y envía tráfico a cambio. ChatGPT rompió ese trato al proporcionar respuestas directas sin necesidad de clic (zero-click search). Ahora, al insertar anuncios, OpenAI captura el valor monetario de ese contenido sin necesariamente compartir los ingresos con los creadores originales de la información que el modelo ingirió.

Medios como The New York Times y corporaciones de noticias ya están en litigio con OpenAI por derechos de autor. La llegada de anuncios añade leña al fuego: ahora OpenAI no solo usa su contenido para entrenar, sino que monetiza directamente las respuestas derivadas de ese contenido. Es probable que veamos en el futuro cercano programas de “reparto de ingresos” (revenue share) similares a YouTube, donde los editores seleccionados puedan recibir una parte de los ingresos publicitarios si sus datos se utilizan para generar una respuesta patrocinada, aunque por ahora, esto es pura especulación.

Conclusión: ¿El fin de la inocencia de la IA?

La prueba de anuncios en ChatGPT marca el final de la “luna de miel” de la inteligencia artificial generativa. La tecnología ha madurado y, con ello, ha entrado en la fase inevitable de la comercialización agresiva. Para el usuario final, esto significa que la gratuidad total tiene los días contados: o se paga con dinero, o se paga con atención y datos.

Si bien es cierto que la publicidad permitirá a OpenAI seguir ofreciendo modelos de vanguardia a estudiantes, investigadores y ciudadanos de países en vías de desarrollo sin costo directo, también introduce un incentivo perverso: maximizar el tiempo de permanencia y la interacción, algo que las redes sociales han demostrado ser nocivo para la salud mental y la calidad de la información. El éxito o fracaso de este experimento dependerá de la capacidad de OpenAI para mantener el equilibrio entre la utilidad de su herramienta y la voracidad de sus inversores. Por ahora, el usuario tiene la última palabra: tolerar los anuncios, pagar la suscripción, o migrar a la competencia.

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El autor

Edgar Medina es el fundador de Crónicatech. Ha escrito para medios reconocidos como El Tiempo, revista Donjuán, Portafolio, La República, revista Semana y Canal RCN. Actualmente trabaja como estratega de SEO técnico para marcas de Estados Unidos como Tesla, Jefferson University y Footlocker. También es asesor de marketing digital a través de su empresa Crónica Marketing.
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