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Panini pierde la licencia del álbum del Mundial: qué sigue

La FIFA anunció el fin de su alianza de sesenta años con Panini. A partir de 2031, la marca Topps fabricará el álbum del Mundial. Conoce las causas.

El mercado de los artículos de colección experimenta una transformación estructural tras el anuncio realizado por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) durante la primera semana de mayo de 2026. La entidad rectora del fútbol global comunicó la finalización de su contrato de exclusividad con la empresa italiana Panini, fabricante de los álbumes de cromos adhesivos que han acompañado los torneos mundiales desde hace más de cinco décadas. El acuerdo actual, que otorga a Panini los derechos de explotación comercial para la producción de los álbumes, llegará a su término tras la finalización de la Copa del Mundo de 2030, cuya organización estará a cargo de España, Portugal y Marruecos. A partir del año 2031, la licencia exclusiva pasará a manos de Fanatics, un conglomerado de comercio deportivo de origen estadounidense, que operará la fabricación y distribución de estos productos a través de su filial Topps.

Este cambio de proveedor representa la alteración comercial de mayor magnitud en la historia del sector de los coleccionables deportivos. Durante sesenta años, la apertura de los sobres de papel metalizado y la recolección de las piezas de papel impreso constituyeron una constante sociológica en numerosos países durante las vísperas de las competiciones internacionales. La decisión de la FIFA responde a una estrategia financiera y tecnológica orientada a la digitalización del consumo y a la maximización de los ingresos, aspectos que la nueva adjudicataria promete potenciar mediante la implementación de formatos vinculados al mercado de las tarjetas de intercambio de alto valor.

Los orígenes: Módena, los hermanos y el mercado de las figuritas

Para comprender la dimensión de la sustitución empresarial, resulta imperativo revisar los antecedentes de la marca Panini. La compañía fue fundada en 1961 en la ciudad de Módena, Italia, por los hermanos Benito, Giuseppe, Umberto y Franco Panini. Inicialmente, la empresa operaba un quiosco de periódicos y revistas, pero la comercialización de paquetes de tarjetas con imágenes de jugadores de la liga de fútbol italiana demostró un nivel de demanda que justificó la creación de una imprenta dedicada en exclusiva a la manufactura de estos artículos. El paso definitivo hacia la consolidación internacional se produjo en el año 1970, cuando la FIFA otorgó a la empresa italiana los derechos para fabricar el primer álbum oficial de una Copa del Mundo, correspondiente al torneo celebrado en México.

Aquel primer documento de colección se distinguía por el uso de cartón rígido y pegamento manual, tecnologías que evolucionarían hacia el papel autoadhesivo en las décadas posteriores. Desde la edición de 1970, Panini monopolizó la producción de los álbumes mundialistas, con la única excepción de ciertas regulaciones de distribución locales durante el campeonato de Estados Unidos en 1994. El modelo de negocio se sustentaba en la venta de sobres a bajo costo y en altos volúmenes de producción, un formato orientado a un público de rango etario infantil y juvenil. La mecánica de escasez artificial inducida mediante la impresión controlada de ciertas piezas cimentó un mercado secundario de intercambio directo entre los consumidores.

Evolución de los coleccionables de la FIFA: de las figuritas de papel a las tarjetas digitales y con parches de tela (1970 - 2031).
Evolución de los coleccionables de la FIFA: de las figuritas de papel a las tarjetas digitales y con parches de tela (1970 – 2031).

El factor Fanatics: la adquisición de Topps y la estrategia de expansión

El escenario corporativo comenzó a modificarse con la intervención de Fanatics, una compañía liderada por el empresario Michael Rubin, especializada en la distribución de indumentaria y artículos deportivos bajo licencia. En enero de 2022, Fanatics ejecutó la compra de la empresa Topps por una cifra aproximada de 385 millones de dólares. Topps, una entidad con sede en Nueva York y orígenes en la industria de la goma de mascar durante la década de 1930, poseía un historial consolidado en el ámbito de las tarjetas de béisbol, habiendo estandarizado la inclusión de estadísticas impresas en los reversos de los cartones a partir de 1952.

La adquisición dotó a Fanatics de la infraestructura logística y de la propiedad intelectual necesarias para incursionar en el mercado del coleccionismo deportivo a escala global. La táctica de absorción de licencias se ejecutó de manera acelerada. En un lapso de tres años, la entidad estadounidense logró desplazar a Panini en contratos históricos, arrebatándole los derechos de la National Basketball Association (NBA) y de la National Football League (NFL). En el ámbito del fútbol, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) concedió a Topps los derechos de la Eurocopa 2024, relegando a la compañía italiana de las competiciones continentales. La firma del acuerdo con la FIFA consolida el control de Fanatics sobre las propiedades intelectuales deportivas de mayor valor mercantil a nivel planetario.

Las cifras del negocio: motivos de la FIFA para cambiar de socio

La sustitución de proveedores obedece a un análisis de las proyecciones de facturación y de las capacidades de monetización de las audiencias. Los informes financieros de la empresa italiana, expuestos en el marco de las recientes disputas legales, indicaron ventas netas por un total de 720 millones de dólares generadas exclusivamente por los productos asociados al torneo de Qatar 2022. Las previsiones de Panini contemplaban una recaudación de 1.480 millones de dólares para el ciclo del torneo de 2026, un volumen de ingresos que representaba el cincuenta por ciento de la facturación global esperada de la compañía para dicho año.

Por su parte, las métricas de Fanatics ofrecen una escala distinta. Los datos sectoriales estiman que la empresa proyecta ingresos superiores a los 5.000 millones de dólares únicamente en la división de artículos coleccionables para el cierre de 2026. La capacidad de inversión de la firma estadounidense permitió estructurar una oferta económica superior para la FIFA. La justificación de la entidad radicada en Suiza fue expuesta públicamente: Dentro del panorama deportivo, Fanatics es un auténtico referente de innovación en materia de artículos coleccionables. La marca ofrece a la afición una forma diferente y muy atractiva de acercarse a sus equipos y jugadores favoritos, según Gianni Infantino en el comunicado publicado por la agencia de noticias Infobae.

Empresa CorporativaIngresos Reportados (Mundial 2022)Proyección de Ingresos (Ciclo 2026)
Panini (División Fútbol)720 millones USD1.480 millones USD
Fanatics (División Global)No aplica (Ausencia de licencia)5.000 millones USD
Comparativa de proyecciones de ingresos para 2026 entre Panini y Fanatics.
Comparativa de proyecciones de ingresos para 2026 entre Panini y Fanatics.

Innovación y formatos: parches, cartas de intercambio y el entorno digital

El plan de negocio propuesto por Fanatics para el periodo post-2030 implica una reconversión de los formatos físicos. El modelo tradicional de cromos de bajo costo convivirá o será reemplazado progresivamente por el concepto de tarjetas de intercambio de nivel superior. Una de las innovaciones anunciadas es la implementación del formato denominado Debut Patch (Parche de Debut). Este sistema, previamente introducido en las ligas de béisbol y baloncesto de Estados Unidos, consiste en la adherencia de fragmentos de tejido textil provenientes de las camisetas utilizadas por los jugadores durante su primer partido de la Copa del Mundo en la estructura de cartón de la tarjeta. Las piezas son certificadas, encapsuladas en polímero plástico y distribuidas aleatoriamente en los paquetes de comercialización.

La lógica económica detrás de este modelo radica en la escasez absoluta. Mientras que en el sistema anterior una pieza faltante podía imprimirse en lotes de millones de unidades, un fragmento de tejido es una pieza singular. Esta singularidad fomenta un mercado de tasación e inversión donde las tarjetas son evaluadas por entidades de certificación que otorgan grados numéricos según el estado de conservación de los márgenes, las esquinas, la superficie y el centrado de la imagen. La FIFA ha manifestado su interés en este ecosistema. Gracias a esta colaboración, se ofrecerán a los aficionados nuevos productos, como el programa de parches de camisetas, documentó el sitio SwissInfo en su cobertura del anuncio oficial.

De manera complementaria, el acuerdo integra componentes de carácter virtual. Fanatics desarrollará aplicaciones digitales para la gestión de inventarios de colección y la comercialización de activos digitales en plataformas propietarias. Como método de penetración en los mercados de bajo nivel adquisitivo, la compañía ha establecido un programa de distribución de mercancía sin cargo, con un fondo asignado de 150 millones de dólares para fomentar la participación de consumidores en etapa infantil.

La guerra judicial: demandas por monopolios en los tribunales

La transferencia de los derechos de explotación ha escalado hacia las instancias judiciales en el sistema legal de los Estados Unidos. La empresa Panini presentó recursos de litigio antimonopolio contra Fanatics ante tribunales federales, argumentando prácticas de competencia desleal y acusando a la corporación estadounidense de ejecutar maniobras de coerción sobre los sindicatos de jugadores y las entidades rectoras para forzar la rescisión anticipada de los contratos vigentes.

En su argumentación legal, los representantes de la firma italiana sostuvieron que Fanatics incurrió en tácticas de asfixia empresarial al acaparar la totalidad de las licencias operativas del mercado de los deportes de equipo. Por su parte, el equipo jurídico de Fanatics respondió mediante la presentación de contrademandas, alegando falta de innovación por parte de su competidor y señalando supuestos incumplimientos de las normativas de representación de los atletas. La pérdida del contrato con la FIFA representa un punto crítico en este conflicto legal, dado que la manufactura de los artículos del Mundial conformaba el pilar de solvencia financiera de la compañía europea frente a la merma de ingresos en el continente americano.

El escenario presente: los torneos de 2026 y 2030 como puntos de cierre

Mientras los equipos corporativos y legales reconfiguran el mercado futuro, el cronograma de lanzamientos mantiene su curso bajo los términos del contrato vigente. Durante el mes de abril de 2026, Panini procedió a la comercialización del álbum correspondiente al torneo de Estados Unidos, México y Canadá. Dicha edición ostenta el récord de volumen en la historia de la publicación, al incorporar 980 espacios destinados a los cromos de los jugadores de los 48 equipos nacionales participantes. La expansión de la cantidad de cupos de clasificación en el torneo obligó a un incremento en la cantidad de páginas del documento impreso, elevando el total a 112 folios y diversificando las categorías de sobres disponibles para la adquisición.

Este producto, junto con la edición proyectada para el año 2030, adquirirá un carácter de clausura histórica. Los especialistas en la tasación de artículos deportivos anticipan que las publicaciones de la empresa de Módena correspondientes a estos dos ciclos experimentarán un incremento sostenido en sus valores de cotización en los circuitos de subastas secundarias, debido al cese de la cadena de producción por parte de la marca original. FIFA, Fanatics y Topps han firmado un acuerdo exclusivo a largo plazo para coleccionables que abarca tarjetas de intercambio, pegatinas y juegos de cartas de intercambio, reportó la cadena de noticias Todo Noticias (TN) citando a las partes involucradas. La directiva de la corporación estadounidense subrayó la dimensión geográfica de esta estrategia, afirmando que Ningún otro deporte ofrece el potencial de crecimiento internacional del fútbol, según las declaraciones de Michael Rubin, recogidas por el portal informativo Ecuavisa.

Conclusión: el devenir del coleccionista

La sustitución de Panini por Fanatics en el desarrollo de los artículos licenciados por la FIFA establece la transición de un paradigma de consumo basado en la masividad y la accesibilidad de bajo costo, hacia un esquema estructurado en torno a bienes de capitalización y productos de lujo. La inclusión de materiales físicos, certificados de autenticidad, firmas manuscritas y componentes digitales altera la naturaleza misma del acto de recolección.

Para el consumidor, los torneos de 2026 y 2030 constituirán los últimos eslabones de una cadena productiva iniciada en 1970. A partir de 2031, la interacción del público con los productos de la Copa del Mundo se regirá por las lógicas del mercado de las tarjetas de intercambio estadounidense, marcando la adopción definitiva del concepto del coleccionista-inversor en reemplazo del acumulador tradicional de cromos impresos. La era del papel y el autoadhesivo cede el control a los polímeros, los parches de tela y la autenticación digital, delineando la configuración tecnológica del entretenimiento futbolístico durante la próxima década. El análisis detallado de la transición histórica fue también resaltado en la cobertura del portal LatinUS, documentando el final de la exclusividad imperante desde hace medio siglo.

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El autor

Edgar Medina es el fundador de Crónicatech. Ha escrito para medios reconocidos como El Tiempo, revista Donjuán, Portafolio, La República, revista Semana y Canal RCN. Actualmente trabaja como estratega de SEO técnico para marcas de Estados Unidos como Tesla, Jefferson University y Footlocker. También es asesor de marketing digital a través de su empresa Crónica Marketing.
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