La convergencia entre la tecnología de telecomunicaciones y los eventos deportivos a escala global ha modificado la forma en que los seres humanos experimentan los desplazamientos internacionales. El Mundial de Fútbol de 2026, organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, representa un punto de inflexión en la gestión de redes de datos masivas y en los requerimientos de conectividad para los viajeros. Atrás quedaron los esquemas de comunicación basados en telefonía fija o los mapas de papel; el entorno actual demanda una transmisión de datos ininterrumpida. En este contexto, el ecosistema de las telecomunicaciones colombianas se enfrenta a un desafío logístico sin precedentes, impulsado por el volumen de ciudadanos que cruzarán las fronteras del continente.
El éxodo logístico y las exigencias digitales de la FIFA
El desplazamiento de aficionados hacia Norteamérica constituye un fenómeno migratorio temporal de proporciones masivas. De acuerdo con las proyecciones de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO), hasta 120.000 ciudadanos colombianos se desplazarían a México, Estados Unidos y Canadá durante las fechas del torneo. Este volumen de individuos genera una carga operativa sustancial sobre las infraestructuras de transporte, alojamiento y, fundamentalmente, sobre las redes de telecomunicaciones móviles. La dispersión geográfica del evento, que abarca dieciséis ciudades sede distribuidas en tres husos horarios diferentes y a lo largo de millones de kilómetros cuadrados, impone la necesidad de mantener sesiones de datos activas mediante la transición continua entre diferentes operadores de red.
La dependencia tecnológica de este evento no es una elección del usuario, sino una imposición estructural de los organizadores. La Federación Internacional de Fútbol Asociación ha digitalizado por completo el control de acceso a los estadios. Según los analistas de infraestructuras en el reporte de preparación de redes de Ookla, ‘las entradas para los partidos solo se entregarán a través de la aplicación oficial de la FIFA World Cup 2026. Los correos electrónicos y las impresiones no funcionarán’. Esta política de digitalización estricta significa que un dispositivo móvil sin acceso a internet en los perímetros de los estadios, como el Estadio Azteca en Ciudad de México o el MetLife Stadium en Nueva Jersey, imposibilitará el ingreso del usuario al recinto deportivo, independientemente de haber adquirido su entrada con antelación.
A esta restricción de acceso se suma el comportamiento de consumo de datos del asistente contemporáneo. Las métricas de análisis de redes proyectan que durante un encuentro de noventa minutos, los espectadores dentro de un solo recinto podrían llegar a consumir y transmitir más de 50 terabytes de datos de manera colectiva. Este flujo de información comprende transmisiones de video en tiempo real, sincronización de aplicaciones de mensajería, consultas de geolocalización y procesos de verificación en segundo plano de servicios financieros. Semejante demanda exige arquitecturas de red capaces de gestionar la densidad de conexiones mediante el uso de tecnologías como el Network Slicing dentro del estándar 5G, un área donde los operadores anfitriones han concentrado sus inversiones en los últimos dos años.
La infraestructura subyacente y los protocolos de itinerancia
Para comprender la magnitud de la oferta de servicios móviles internacionales, es imperativo analizar la arquitectura técnica que permite a un dispositivo registrado en Colombia operar dentro de la red de un operador en Toronto o Los Ángeles. El servicio de roaming internacional no es un producto monolítico, sino un conjunto de acuerdos de interconexión y túneles de enrutamiento de datos basados en los protocolos de señalización Diameter y SS7, los cuales operan sobre redes IPX (IP eXchange). Cuando un usuario colombiano aterriza en territorio estadounidense y enciende su terminal, el dispositivo rastrea las frecuencias de radio locales y envía una solicitud de conexión a la celda más cercana de un operador socio, como puede ser AT&T o T-Mobile.
La red anfitriona recibe la identidad del suscriptor internacional y, a través de los enlaces de fibra óptica submarinos y terrestres, contacta al servidor de autenticación del operador de origen en Colombia. Una vez validado el perfil y comprobados los permisos de facturación, se establece un túnel de datos. Históricamente, este proceso involucraba un retardo o latencia considerable, y los costos de tránsito de datos entre los operadores mayoristas eran prohibitivos para el usuario final, generando el fenómeno conocido en la industria como ‘bill shock’ o impacto en la factura. Sin embargo, la estandarización de los protocolos LTE y 5G, junto con la consolidación de tarifas planas, ha alterado la dinámica comercial, permitiendo a las empresas de telecomunicaciones ofrecer paquetes con previsibilidad de gasto.
El comportamiento del mercado: eSIM frente a roaming tradicional
El mercado de la conectividad internacional para viajeros atraviesa un periodo de transición tecnológica caracterizado por la adopción de las tarjetas SIM integradas, conocidas como eSIM. La consultora Juniper Research documenta este cambio en su estudio del mercado de telecomunicaciones, señalando un crecimiento interanual del 85 por ciento en 2025 para el sector de eSIM de viaje, alcanzando ingresos globales de 1.800 millones de dólares. Las eSIM permiten al usuario descargar perfiles de red de operadores virtuales mediante un código QR o una aplicación, desvinculando la conectividad del plástico físico y ofreciendo, en muchos casos, tarifas por gigabyte altamente competitivas en mercados locales.

A pesar del avance cuantitativo de las eSIM, el servicio de roaming tradicional basado en acuerdos directos entre operadores (MNOs) retiene ventajas operativas críticas vinculadas a la gestión de la identidad digital del usuario. La adquisición de un perfil eSIM de un proveedor de terceros generalmente proporciona únicamente conectividad de datos o, en su defecto, un número telefónico extranjero temporal. Esta alteración del identificador numérico principal interrumpe el funcionamiento de los sistemas de Autenticación de Doble Factor (2FA), utilizados por la arquitectura de seguridad de la banca digital colombiana y los servicios de correo corporativo. Las plataformas financieras exigen el envío de contraseñas de un solo uso (OTP) a través de la red de señalización celular nativa por motivos de mitigación de fraudes.
El uso de redes inalámbricas de área local (WiFi) públicas como alternativa primaria de conexión ha sido descartado por los especialistas en ciberseguridad. Los despliegues masivos en aeropuertos, estaciones de transporte y zonas de concentración de aficionados (Fan Fests) presentan vulnerabilidades inherentes en sus protocolos de cifrado, exponiendo a los usuarios a ataques de intermediario (Man-in-the-Middle) e interceptación de paquetes de datos. En eventos de visibilidad mundial, las infraestructuras de comunicaciones no seguras son objeto de interés para organizaciones dedicadas al cibercrimen, lo que convierte a las redes celulares cifradas (mediante algoritmos como AES y protocolos de seguridad 5G AKA) en el canal recomendado para transacciones sensibles.
Análisis del modelo operativo de Claro Colombia
En respuesta a la demanda de conectividad transfronteriza y al entorno competitivo definido por las eSIM, los operadores móviles colombianos han reestructurado sus portafolios de itinerancia internacional. El caso de estudio más representativo para el mercado nacional es la oferta de Claro Colombia, filial del grupo América Móvil, que cuenta con una base de más de 40 millones de usuarios móviles en el territorio colombiano y opera sobre una red con cobertura en 1.104 municipios. La compañía ha estructurado el paquete comercial denominado ‘Pasaporte América’, diseñado específicamente para integrar la conectividad local con la movilidad continental, cubriendo diecinueve países, incluidas las tres naciones sede del torneo deportivo.
La arquitectura de precios de este servicio refleja una estrategia de aplanamiento de costos. El esquema tarifario se ha fijado en 6.900 pesos colombianos diarios para líneas asociadas a planes empresariales, y 8.900 pesos colombianos diarios para los usuarios de planes personales, valores que integran los impuestos correspondientes. El mecanismo técnico del Pasaporte América opera bajo el principio de replicación de los recursos del plan nacional en la red visitada. Para los usuarios que disponen de esquemas de datos catalogados como ilimitados en el entorno doméstico, el sistema impone una política de uso justo que limita el consumo a 40 gigabytes por ciclo de facturación durante su estadía en el extranjero, volumen estadísticamente suficiente para soportar la navegación intensiva, uso de mapas de alta resolución y transmisión de contenido durante un viaje de dos o tres semanas.
En el componente de conmutación de circuitos, referido a las comunicaciones de voz tradicionales, el modelo asigna cuotas de 500 minutos para el segmento empresarial y 400 minutos para el segmento de consumo masivo por ciclo de facturación. Estos recursos de voz son procesados por los centros de conmutación móvil (MSC) para habilitar tres escenarios de enrutamiento: recepción de llamadas entrantes sin costo de terminación internacional para el usuario, originación de llamadas hacia números locales en el país anfitrión, y originación de llamadas con terminación en la red pública conmutada de Colombia. Este enfoque elimina la necesidad de depender de aplicaciones de Voz sobre IP (VoIP) que podrían sufrir degradación de calidad por congestión de la red de datos durante los eventos deportivos.
La postura corporativa subraya la necesidad de simplificar la experiencia de configuración del usuario, evitando intervenciones técnicas sobre el hardware o los menús de red del dispositivo. En el documento de prensa emitido por la corporación, la justificación estratégica del producto quedó establecida de la siguiente manera. Según Andrés Carlesimo, director de producto móvil de Claro Colombia, ‘hoy los viajeros buscan soluciones simples que les permitan mantenerse conectados sin complicaciones. El roaming y sus paquetes son una buena alternativa para quienes viajarán a seguir a la Selección Colombia o a vivir la fiesta de este evento deportivo, y que requieran continuidad en sus servicios móviles durante el viaje’. Esta continuidad se gestiona de manera remota mediante comandos USSD (marcando el código *200), canales automatizados de mensajería instantánea y portales de autogestión antes o durante la ejecución del desplazamiento.
Implicaciones a largo plazo para la movilidad y la conectividad
El Mundial 2026 actúa como un catalizador para la estandarización de la conectividad total. Las barreras técnicas y tarifarias que fragmentaban la experiencia del usuario de telecomunicaciones en función de la geografía están siendo desmanteladas por una combinación de economías de escala, actualizaciones en las redes centrales hacia el estándar 5G Standalone y la presión competitiva de las plataformas de conectividad como servicio. La decisión de un viajero sobre su modelo de conexión debe basarse en un análisis riguroso de sus requerimientos técnicos: la necesidad ineludible de mantener la identidad digital anclada a su número telefónico local, la tolerancia a las configuraciones de hardware virtual de las eSIM y la priorización de la seguridad en la transmisión de datos financieros.
El despliegue tecnológico que soportará las operaciones en México, Estados Unidos y Canadá durante los meses del torneo representará el mayor laboratorio de pruebas de concurrencia de red en la historia de las telecomunicaciones móviles. Para los miles de colombianos que formarán parte de este flujo humano, la comprensión de los protocolos de roaming, las políticas de uso justo de datos y los riesgos inherentes a las redes no cifradas constituye un requisito logístico tan fundamental como la adquisición de los visados correspondientes o las reservas de transporte. La integración sin fricciones de los servicios de voz y datos internacionales asegura que el dispositivo móvil mantenga su funcionalidad como herramienta principal de navegación, pago y comunicación en un entorno caracterizado por la complejidad operativa y la digitalización obligatoria.

