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Muere Jack Taylor: el legado en el cine de terror

Descubre la trayectoria de Jack Taylor, leyenda del cine de terror europeo y figura en México, que falleció a los 99 años dejando un legado en el fantaterror.

Murió George Brown Randall, histrión de origen estadounidense que operó en las producciones de cine bajo el seudónimo de Jack Taylor. La muerte del intérprete ocurrió a la edad de noventa y nueve años en la ciudad de Madrid, urbe en la que el individuo mantenía su residencia de retiro desde la década de los sesenta.

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España fungió como el ente emisor de la noticia a través de las plataformas de comunicación de la red. En los informes de las agencias de noticias, los periodistas señalaron la omisión de las causas de la defunción, con la adición de datos sobre una hospitalización de urgencia en los días de inicio del mes de mayo. La revelación de la noticia generó la redacción de artículos necrológicos en los portales de periodismo de espectáculos de Europa y de América.

Según los datos en el texto de UnoTV en el segmento de cine, la redacción explica la cita textual del aviso de España: ‘Fallece el actor estadounidense Jack Taylor, afincado en España desde los años sesenta. Participó en películas como Conan el bárbaro, Mil gritos tiene la noche o La novena puerta’. La mención de estas cintas en el aviso de duelo establece un catálogo de la diversidad de los géneros de ficción en los que el actor ejecutó su oficio. El anuncio del fallecimiento ocurre a escasos meses de la fecha en la que el actor habría cumplido el siglo de vida, una marca de tiempo que el individuo planeaba conmemorar con la presentación de textos autobiográficos en las ferias de letras de la capital de España.

El origen en el territorio de Oregón y el periodo de trabajo en la ciudad de Los Ángeles

Los archivos de registro civil en la enciclopedia de la red documentan el inicio de la biografía de este actor. En el portal de Wikipedia, la entrada detalla el lugar de nacimiento en la zona de Oregon City, dentro del estado de Oregón, en la fecha del veintiuno de octubre de mil novecientos veintiséis. Durante la etapa de la niñez y de la adolescencia, el joven manifestó una inclinación hacia el arte de la representación teatral. Esta vocación motivó el desplazamiento hacia el estado de California en la época de la postguerra.

En la década de los cincuenta, el aspirante a actor consiguió la firma de acuerdos para la participación en proyectos de televisión. Los registros de cámara muestran su presencia en episodios de formatos de comedia de la cadena nacional. En las entrevistas de memoria publicadas en años posteriores, el histrión relató los encuentros con figuras de la industria de Hollywood. El individuo compartió la vecindad de apartamentos con Marilyn Monroe en los días previos a la fama de la actriz de estudio.

De igual forma, el actor narró anécdotas sobre la convivencia en camerinos con Marlene Dietrich, quien impartió lecciones de cocina al actor durante las jornadas de espera en los estudios de grabación. A pesar de los contactos de la industria, las ofertas de guiones en el centro de cine de Los Ángeles no superaron el nivel de los roles de figurante o de los personajes de reparto sin créditos en pantalla. La fisonomía del actor y la estructura del mercado laboral de la época generaron un estancamiento en la evolución del perfil profesional del artista. Esta limitación de opciones laborales impulsó la decisión de abandono de las fronteras de su país de origen.

El traslado a la industria de México y el aprendizaje del idioma de Cervantes

En las fechas de cierre de la década de los cincuenta, el actor ejecutó un viaje de reubicación hacia la Ciudad de México. El mercado de celuloide de esta latitud requería la producción de metrajes en volúmenes al por mayor. A su llegada, el intérprete enfrentó la barrera de la comunicación por la carencia del dominio del idioma de los directores.

El actor dedicó meses de estudio a la adquisición de la lengua española, una herramienta de dicción que definió el futuro de los roles en Europa y en América. En las primeras apariciones en los rodajes del país vecino, el sujeto adoptó el alias de Grek Martin en las hojas de llamado. El realizador Federico Curiel detectó el biotipo del extranjero y determinó su inclusión en los proyectos de ficción de estudio.

En este ciclo temporal, la industria de México operaba una transición en los modelos de negocio. Tras la conclusión del periodo de la época de oro del cine de charros y de rumberas, los ejecutivos de las casas productoras inyectaron capital en el subgénero del cine de luchadores. En este modelo de explotación de taquilla, los atletas de la lona de combate a sumieron las personalidades de los héroes de acción contra las amenazas de la ciencia ficción y de los mitos de ultratumba. En estos escenarios de sets de cartón y de efectos visuales de bajo costo, Taylor encontró la estabilidad de la nómina.

La participación en las tramas de vampiros y de enmascarados de lucha libre

La asociación laboral con el director Federico Curiel resultó en la filmación de las cintas de culto de la época. El primer personaje de resonancia del actor en la industria de México recayó en la figura de Igor, en la saga de las cintas de Nostradamus. La narrativa de estos guiones presentaba la historia de un descendiente del profeta de Francia que buscaba el establecimiento de una secta de vampiros en las calles de la ciudad. El proyecto nació con el formato de episodios para televisión y posteriormente recibió una labor de edición en salas de montaje para la distribución en cines como una serie de largometrajes.

Taylor aportó la presencia física para el papel del sirviente del antagonista de colmillos. Tras la finalización de este rodaje, el equipo de producción inició la saga de Neutrón. En esta secuencia de películas, el enmascarado de lucha libre enfrentaba al Doctor Caronte, un científico de mente criminal con la ambición de la detonación de una bomba de neutrones.

El actor de Oregón personificó al Profesor Thomas en títulos de cartelera como ‘Neutrón, el enmascarado negro’ y ‘Los autómatas de la muerte’. El trabajo en estas obras de ficción dotó al actor del entrenamiento en la dinámica de las filmaciones de tiempos reducidos y de secuencias de acción sin el apoyo de dobles de riesgo. Las cintas de este periodo consiguieron una circulación en salas de cine de la periferia de las ciudades y generaron una audiencia de coleccionistas de formatos de video casero en las décadas del futuro.

El viaje hacia el continente de Europa y el establecimiento en la península ibérica

En el ecuador de la década de los sesenta, el histrión abandonó los estudios de América con el objetivo de la incursión en las superproducciones de la época de las epopeyas de túnica y de sandalia. Los registros de migración indican su llegada a Europa para la participación en el rodaje de la cinta ‘Cleopatra’. Aunque su tiempo en pantalla no logró la acreditación en los títulos finales de la obra, el trayecto sirvió como el puente para el asentamiento en la capital de España.

En la ciudad de Madrid, el actor encontró un panorama de producción de cine con dinámicas de crecimiento. Los estudios de este país ofrecían a los realizadores de Estados Unidos y del resto de Europa un escenario de filmación con costos de mano de obra en niveles inferiores a las tarifas de los sindicatos de Norteamérica.

El actor, con el dominio del idioma de España y de la lengua inglesa, se convirtió en un recurso de utilidad para los encargados de la selección de repartos. El inicio del trabajo en el circuito de Europa contempló la actuación en cintas de agentes secretos y de aventuras del viejo oeste, un conjunto de producciones de imitación de los modelos de éxito comercial de las franquicias internacionales de la guerra fría.

El nacimiento de la corriente del fantaterror y la mancuerna con el realizador Jesús Franco

El punto de inflexión en la cantidad de contratos de trabajo del actor surgió con la creación del movimiento de cine de la denominación del ‘fantaterror’. Este fenómeno de industria cinematográfica floreció en España entre los últimos años de la década de los sesenta y el final de la década de los setenta. Los directores de la región utilizaron la estética de las películas de los estudios Hammer de Gran Bretaña y adaptaron las narrativas a los paisajes de los castillos de la península y a la idiosincrasia de los pueblos de Europa del sur.

El director Jesús Franco fungió como el pionero de esta corriente de filmación. Franco seleccionó a Taylor para el papel principal en la película ‘Necronomicón’ en el año de mil novecientos sesenta y ocho. Esta obra, con locaciones de grabación en Alemania y en España, presentó una estética de secuencias oníricas y temáticas de ritos ancestrales.

Tras el éxito de rentabilidad de este título, la mancuerna entre el director y el actor de origen estadounidense produjo una decena de metrajes adicionales. En el año de mil novecientos setenta, el equipo estrenó la adaptación de la novela ‘El conde Drácula’. En este set de rodaje, Taylor dio vida al personaje de Quincey Morris y compartió escenas de diálogo con el actor Christopher Lee, quien asumió la capa del vampiro de Transilvania. Las cintas de la dirección de Jesús Franco destacaron por el uso de la cámara al hombro, la iluminación de filtros de colores y la inclusión de temáticas de ocultismo.

Línea de tiempo y ruta de los traslados geográficos en la trayectoria de actuación.
Línea de tiempo y ruta de los traslados geográficos en la trayectoria de actuación.

El esquema de la censura de Estado y la edición de las versiones de exportación

La producción del fantaterror enfrentó el obstáculo de las juntas de revisión de moral del gobierno de España en la etapa de la dictadura. Los burócratas de la censura impusieron normas de prohibición sobre la exhibición de metrajes con violencia gráfica o con secuencias de desnudez. Para eludir las pérdidas de ingresos en taquilla por estas restricciones legales, los productores de cine instauraron la práctica de la grabación de la doble versión de la película. Durante el desarrollo del rodaje, los actores ejecutaban la escena de diálogo o de acción para la cámara oficial del gobierno de España, con vestuario de recato y cortes de cámara evasivos.

Al término de esta toma, el director ordenaba la repetición de la secuencia con la inclusión de efectos de sangre de utilería o de falta de prendas de ropa. Este segundo rollo de celuloide recibía el sello de material de exportación y cruzaba las aduanas hacia los cines de Francia, de Alemania y de Estados Unidos. En este sistema de actuación dual, Taylor aportó su capacidad de adaptación. El actor interpretó roles de aristócratas de intenciones letales, de doctores de métodos fuera de la ley y de sacerdotes de sectas de sombras.

Además del trabajo con el director Jesús Franco, el actor figuró en la nómina de realizadores como Amando de Ossorio en la saga de los templarios de retorno de la tumba, y bajo la lente de Juan Piquer Simón en cintas de monstruos del fondo marino y de viajes al centro del planeta Tierra. El físico del actor, con rasgos de delgadez y de facciones de dureza, encajó en el arquetipo del villano del cine de serie B.

La incursión en las superproducciones de los estudios de Norteamérica y de Europa

El estatus del intérprete en el circuito de género de bajo presupuesto no limitó las oportunidades de llamado en los sets de cine de alto costo de inversión. Cuando los directores de renombre en el sistema de Hollywood instalaban sus unidades de rodaje en los valles de España, el nombre de Jack Taylor aparecía en los archivos de las agencias de extras y de actores de soporte. En el año de mil novecientos ochenta y dos, el realizador John Milius dirigió la película ‘Conan el Bárbaro’ en las locaciones de la región de Almería.

En este metraje de fantasía de espadas y de brujería, el actor asumió el atuendo de un sacerdote de ritos religiosos y declamó líneas de guion frente a Arnold Schwarzenegger. Casi dos décadas en el futuro, en la conclusión del año de mil novecientos noventa y nueve, el director de origen europeo Roman Polanski reclutó a Taylor para el reparto de la cinta ‘La novena puerta’.

La trama del guion presenta la travesía de un buscador de libros de rareza histórica, bajo la actuación de Johnny Depp, en la caza de tomos de invocación del maligno. Taylor aportó vida al personaje de Victor Fargas, un coleccionista de aristocracia en ruinas que sufre un final letal en la intriga. La ejecución de este rol demostró la capacidad de contención del actor en los registros de drama de tono mayor. La asociación con directores de premios internacionales incluyó también el trabajo a las órdenes de Milos Forman en el filme ‘Los fantasmas de Goya’ en el año de dos mil seis, una cinta de época de la inquisición en territorio de España.

Las publicaciones de texto autobiográfico y la documentación del recuerdo en primera persona

En el ocaso de la carrera frente a los reflectores de la iluminación de cine, el actor dirigió su labor a la escritura de memorias de las anécdotas de filmación. En la temporada de mil novecientos dieciséis, el histrión publicó el volumen bajo el título ‘Cuento lo que me permite mi disco duro’. En estas páginas de papel, el autor relató las historias de supervivencia en los foros de televisión de la posguerra y las particularidades de la industria de lucha libre en la zona de las Américas.

El texto sirvió como una fuente de historia de archivo para los estudiosos de la cinematografía de culto. En el año dos mil diecinueve, las autoridades del Festival de Cine Fantástico de Bilbao otorgaron un galardón de honor en reconocimiento a la acumulación de créditos de la trayectoria. Para el año del fallecimiento, el mercado de letras presenció la impresión del tomo de culminación de su obra de vida, un libro con el nombre de ‘Mis 100 años de cine. Memorias’.

Las editoriales del evento de la Feria del Libro de la ciudad de Madrid habían agendado sesiones de firma de autógrafos con el autor para las semanas del verano. La muerte en el día doce de mayo canceló los itinerarios de promoción comercial del manuscrito. La prensa de cobertura de espectáculos señala que el texto de cien años de cine se mantiene como el testamento de tinta del hombre de los platós de serie B.

El resumen de los datos de trabajo y la estadística de roles de la filmografía

El estudio cuantitativo de los proyectos de este actor arroja datos sobre la evolución de las modas de la producción de cine de occidente. La siguiente tabla presenta una muestra de representatividad de los personajes en la línea de vida profesional.

Año de emisión Título de la producción Director al mando Lugar geográfico de rodaje Rol del intérprete
1960 La maldición de Nostradamus Federico Curiel México Igor
1960 Neutrón, el enmascarado negro Federico Curiel México Profesor Thomas
1968 Necronomicón Jesús Franco Alemania / España William Mulligan
1970 El conde Drácula Jesús Franco España / Italia Quincey Morris
1982 Conan el Bárbaro John Milius España Sacerdote
1999 La novena puerta Roman Polanski España / Francia Victor Fargas

La selección de películas en el registro estadístico en la tabla de la parte superior demuestra la transición de la industria en el siglo de la imagen en movimiento. Desde el celuloide en blanco y negro de los monstruos del sur del Río Bravo hasta las cámaras digitales de la Europa del cierre de la década de los noventa, la constancia de llamados a la claqueta es una muestra de resistencia en el oficio de la caracterización.

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El autor

Edgar Medina es el fundador de Crónicatech. Ha escrito para medios reconocidos como El Tiempo, revista Donjuán, Portafolio, La República, revista Semana y Canal RCN. Actualmente trabaja como estratega de SEO técnico para marcas de Estados Unidos como Tesla, Jefferson University y Footlocker. También es asesor de marketing digital a través de su empresa Crónica Marketing.
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